Italia es un país muy homogéneo tanto lingüística como
religiosamente, pero es diverso cultural, económica y políticamente.
Italia posee la quinta mayor densidad poblacional en Europa, con un
promedio de 198 personas por kilómetro cuadrado.
A partir de los años sesenta del siglo XX la población italiana
experimentó un cambio en su ritmo de crecimiento, que decreció hasta el
0,0% de media anual entre 1985–1990: el descenso de la tasa de
mortalidad fue acompañado por un descenso considerable de la tasa de
natalidad. El cambio en las tendencias demográficas afectó asimismo los
tradicionales movimientos migratorios que hasta entonces habían hecho
de Italia una de las mayores reservas de mano de obra de Europa y América. Italia pasó a convertirse en punto de llegada de inmigrantes del Tercer Mundo,
pero, sobre todo, se establecieron importantes corrientes migratorias
internas, con un movimiento masivo de población del Sur hacia Roma y el Norte industrializado (Turín, Milán, Génova, Venecia y Bolonia),
pero no hacia el noreste, que aún era muy pobre, que no ha hecho sino
radicalizar las diferencias entre el norte y el sur. La concentración
de la población italiana en los núcleos urbanos (69 % de población
urbana) ha generado una red homogénea de grandes ciudades, que
desempeñan el papel de centros regionales (Nápoles, 973.132 hab.; Turín, 908.263; Palermo, 663.173; Génova, 610.887; Bolonia, 372.256, y Florencia, 364.710), con dos destacados núcleos a nivel nacional; Roma (2.718.768 hab.), la capital política, y Milán (1.299.633), la capital económica.
Los grupos minoritarios son pequeños, siendo el mayor de éstos el de habla alemana en el Tirol del Sur (según el censo de 1991, la población se encuentra compuesta por 287.503 personas de habla alemana y sólo 116.914 de habla italiana) y los eslovenos alrededor del Trieste.
Otros grupos minoritarios con lenguajes parcialmente oficiales incluyen la minoría de habla francesa en la región del Valle d'Aosta; los sardos, los sicilianos, el idioma ladino en las montañas dolomitas y el catalán en el Alguer.
A pesar de ser el catolicismo romano la religión predominante (85% de la población), existen comunidades maduras de protestantes y judíos y una comunidad creciente de origen musulmán.
Italia tiene 59.762.887 habitantes (Istat 04.2008), y está compuesta
étnicamente (datos 2006) por 97,6% de europeos (Italianos 95,5% + otros
europeos 2,1%), 1,1% de africanos (mayoría de marroquíes), 0,7% de
asiáticos (mayoría de chinos), 0,4% de americanos (mayoría de
ecuatorianos) y 0,2% de otros.[3]